lunes, 17 de septiembre de 2012

Una última mirada para definir un producto.

Hace solo un par de décadas atrás ir añl supermercado y revisar la góndola del papel higiénico podía llevar segundos. Había solo un tipo de papel o al menos dos de distinta calidad. No más. Con el tiempo del bien "papel" se derivaron una gran cantidad de productos con el solo hecho de sumar atributos que respondían a diferentes demandas. La más significativa ha sido sin duda el rollo de papel de cocina que no es más que el mismo papel higiénico pero en un ancho superior. Los productos de papel de limpieza se han multiplicado sumando atributos de la más diversa naturaleza tanto en papeles paraa baño como de cocina: doble hoja, punteado, estampado, perfumado, con recetas impresas, texturados, diferentes empaques (simples, dobles, triples) y hasta irónicos diseños de papel higiénico que son estampados de dolar. Ni hablar de la gigantesca variedad de servilletas de papel que son fabricadas con el mismo material. O de pañuelos descartables.
Lo que queremos signifiocar es que un mismo bien, el papel en este caso, es "vestido" con diferentes atributos para lograr entrar en diferentes mercados de distinta demanda. El producto es entonces, recordemos, la suma del bien, el papel en sí, y los atributos que lo diferencian: su tamaño, su color, impresión o su textura. Porque podría ser perfectamente posible utilizar papel de cocina en el baño o como servilleta o pañuelo. Después de todo es papel. Pero recuerden que los productos no son lo que son sino que son lo que hacen. Y sin embargo hay gente que todavía prefiere la servilleta de tela. Es que ese es otro producto.-

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