Hace solo un par de décadas atrás ir añl supermercado y revisar la
góndola del papel higiénico podía llevar segundos. Había solo un tipo de
papel o al menos dos de distinta calidad. No más. Con el tiempo del
bien "papel" se derivaron una gran cantidad de productos con el solo
hecho de sumar atributos que respondían a diferentes demandas. La más
significativa ha sido sin duda el rollo de papel de cocina que no es más
que el mismo papel higiénico pero en un ancho superior. Los productos
de papel de limpieza se han multiplicado sumando atributos de la más
diversa naturaleza tanto en papeles paraa baño como de cocina: doble
hoja, punteado, estampado, perfumado, con recetas impresas, texturados,
diferentes empaques (simples, dobles, triples) y hasta irónicos diseños
de papel higiénico que son estampados de dolar. Ni hablar de la
gigantesca variedad de servilletas de papel que son fabricadas con el
mismo material. O de pañuelos descartables.
Lo que queremos
signifiocar es que un mismo bien, el papel en este caso, es "vestido"
con diferentes atributos para lograr entrar en diferentes mercados de
distinta demanda. El producto es entonces, recordemos, la suma del bien,
el papel en sí, y los atributos que lo diferencian: su tamaño, su
color, impresión o su textura. Porque podría ser perfectamente posible
utilizar papel de cocina en el baño o como servilleta o pañuelo. Después
de todo es papel. Pero recuerden que los productos no son lo que son sino que son lo que hacen. Y sin embargo hay gente que todavía prefiere la servilleta de tela. Es que ese es otro producto.-

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