miércoles, 22 de agosto de 2012

Dime que compras y te diré qué necesitas.

Supongamos una familia que decide renovar su baño. Los revestimientos se ven anticuados, el color es demasiado estridente y han perdido su brillo original. Los artefactos sanitarios fueron alguna vez blancos. El tiempo les otorgó un desagradable tono sepia, similar al de la dentadura del fumador. Las griferías opacaron su cromado. ¿Hay algún problema funcional? No, todo cumple con su cometido perfectamente. El deterioro es formal. El baño satisface todos los requerimientos para el que fue concebido: de las canillas sale agua, el inodoro sigue con su noble tarea y las paredes y piso permanecen incólumes.-
¿Qué es lo que motiva entonces la renovación del cuarto de baño? Las funciones para las que fue construido están ahí sin problemas mayores. ¿Por qué invertimos dinero, tiempo y esfuerzo en comprar un baño nuevo y en cambiar aquello que funciona bien? Es porque no estamos comprando "inodoros, canillas y cerámicos", estamos comprando una mejor calidad de vida. La necesidad a satisfacer está lejos de ser funcional, tiene un enorme componente emocional y subjetivo. El objetivo es disfrutar de un espacio más agradable cada mañana. Sentir que el baño es un lugar grato y hasta sofisticado. ¡No se necesita un baño! ¡Se necesita una vida más agradable! Y un baño (o una cocina, o un living) ayudan a conseguirla.-
Pensá en tus compras habituales o recientes ¿qué necesidad estás logrando satisfacer?

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