El equilibrio de un consumidor descansa (o al menos debería) en tres pilares. El primero de ellos es el EMOCIONAL. Este es el pilar subjetivo, el de las decisiones por impulso motivadas por el mero gusto o capricho. Colores, modas y encanto se mezclan en este componente que llamaremos LO QUE QUIERO.Claro que aún queriendo hay cosas a los que no se pueden llegar. LO QUE PUEDO es el más dramático límite que nos pone nuestro poder adquisitivo. Acá sólo hay dinero y financiación y sabremos si llegamos o no a ese producto deseado.
Finalmente LO QUE DEBO cierra el círculo. La rigidez de lo técnico es el que marca la cancha. Hay cosas que a pesar de ser del gusto del consumidor no cumplen con cualidades necesarias para la función que deberán cumplir y una nueva frontera limita nuestra subjetividad.
En toda experiencia de compra en lo que lo emocional prime será LO QUE QUIERO el que de el primer paso. LO QUE PUEDO y LO QUE DEBO son los mandamientos que ponen freno más racional a nuestros deseos. Imaginemos que tenemos que comprar una alfombra para nuestra casa. La que más me gusta es muy cara y escapa a mi presupuesto (LO QUE PUEDO es el limitante). Otra que me gusta también mucho y tiene un precio sensiblemente inferior es demasiado débil y frente a un uso intenso no tendrá mucha duración (LO QUE DEBO es ahora el protagonista). Queda claro a esta altura que los consumidores debemos lograr ese equilibrio que se apoya en tres pilares y rigen nuestras experiencias de compra. No pierdas el equilibrio si querés ser un buen comprador.

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