miércoles, 22 de agosto de 2012

Una pregunta compleja ¿Qué es un producto?

Pretender encontar la definición perfecta de producto es tan complejo como discutir de religión en una cena con amigos. Hay muchas definiciones y por lo general se suele separar entre producto para designar objetos tangibles y en servicios para hablar de aquellas prestaciones que, obviamente, no pueden tocarse o son inmateriales. Nosotros, desde una óptica mercadológica, preferimos no diferenciar la definición de este concepto. Entendemos que un producto es un bien (en este caso si tangible o no) y una serie de atributos que lo caracterizan y califican. El bien puede ser entonces un automóvil, un pantalón, una consulta a un abogado, un servicio de jardinería para cortar el césped, un teléfono celular y así hasta el infinito.-
Pero en esta lista de bienes sabemos que puede haber muchos tipos de cada uno. Si tomamos como ejemplo los automóviles sabemos que hay distintos tipos (camionetas, autos grandes, chicos, deportivos, etc.). A su vez hay subcategorías de "autos chicos": económicos, de alta gama, con motor poderoso, veloces o lentos, y otro largo etcétera. Es cada bien está acompañado de atributos que lo califican y los diferencian de otros bienes genéricos pero que hacen que sean absolutamente distintos y sean elegidos por públicos diferentes que tienen necesidades diferentes. En definitiva podemos decir que son todos "autos". Pero sabemos que no son todos lo mismo. ¿Es igual un Aston Martin a un Smart? ¿O a un Fiat Cincuecento? ¡Son todos autos pequeños! Pero son diferentes productos, muy diferentes. Porque: PRODUCTO = BIEN + ATRIBUTOS DIFERENCIADORES.
Y cuando vendemos productos tenemos que saber muy bien de qué estamos hablando.-

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